LA TROMPETISTA DE FALOPIO



miércoles, noviembre 11, 2009

DE BUDISMO, CHANCLAZOS Y CANGREJOS ERMITAÑOS

Hay cosas que nomás no puedo creer. No creo, como hacen los budistas, que los seres renacemos continuamente en distintos reinos ontológicos. Esto me parece igualmente inconstatable que la idea del cielo, el infierno o el Olimpo; tengo las mismas razones para creer o no creer en cualquiera de esas cosas. Lo que sí comparto con el budismo son ciertas ideas éticas, por ejemplo: que todos los seres sensibles (animales) buscamos la felicidad, lo cual explica que los grillos, las ranas, moscas, medusas, caballos, orugas, jirafas, ornitorrincos, catarinas, macacos, belugas y azotadores se procuren alimento, casa y se alejen del dolor. Por nuestra parte, los animales humanos, como es por todos sabido, somos idiotas, de modo que confundimos la felicidad con las cosas, el poder, etcétera.

No sé ustedes, pero yo he lastimado docenas de bichos, debido a la aversión que me despertaron. Pobres arañas, pobres ciempiés, seguramente entraron a mi cuarto buscando qué comer, dónde vivir y tómenla patones, cuando menos lo esperaban les solté el chanclazo; peor les fue a las arañas patonas, mismas que durante años fumigué con líquido matabichos. También participé indirectamente en la matanza de crustáceos, pues una ocasión, en Veracruz, les dije a mis primos que me gusta coleccionar conchas; y a ellos “se les hizo fácil” juntar varios cangrejos ermitaños, echarles agua caliente para matarlos y que sus casas formaran parte de mi colección. Con el deseo de compensar estas pérdidas crustáceas, ahora cuido dos cangrejos ermitaños: Matilde y Jeremías.

Billy, cangrejo oriundo de Costa Esmeralda, Veracruz, donde

esperamos que siga viviendo feliz.


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lunes, octubre 26, 2009

BREVE ANTOLOGÍA DE RELATOS FAMILIARES Y ÑACA ÑACA

Desde hace muchos años, en casa de mis abuelos ocurren cosas escalofriantes. Voy a compartir con ustedes algunas de estas cosas, porque me encanta contarlas, especialmente cuando se acerca el día de muertos. Dedico estos relatos a Nélida y Melanie del Carmen, a quienes también les gusta contar y escuchar historias de espantos. Quedan invitados sus mercedes a narrar experiencias alusivas a nuestro tema.

Paso de la sala al comedor. “El de blanco.”
Casi todos mis familiares han compartido una visión: un hombre moreno, vestido con una túnica blanca, y que aparece casi vuelto de espaldas, de manera que sólo puede verse una parte mínima de su rostro. Mi abuela, por ejemplo, cuenta que una vez se dirigía al comedor, entonces vio “al de blanco” a unos tres metros, en el paso de la sala al comedor; ella dice que cerró los ojos y pidió no ver al aparecido cuando los abriera, y así fue. Mi abuelo en cambio asegura que esas cosas son payasadas; sin embargo, una noche, al salir al baño y cruzar la sala, creyó ver a mi tío Tito, a quien preguntó “¿Qué haces levantado a esta hora?” Pero ése no era mi tío. Y cuando mi abuela quiso saber con quién hablaba mi abuelo, él contestó “creí que había alguien, pero qué tonto, era yo reflejado en el espejo,” vaya respuesta increíble, pues resulta poco probable que un hombre que ha vivido cuarenta años en una casa, se equivoque de tal modo.
Recientemente, una de mis primas escolares, preguntó a mi abuela ¿quién es ese muchacho que está en la parte de abajo? Como mi abuela era consciente de que no había nadie más en la casa, contestó con otra pregunta ¿de qué color está vestido? Y la niña respondió: de blanco.

Paso de la sala al comedor. La veladora que no estaba.
La casa de mi abuelo se encuentra en desniveles. Supón que vas a visitarlos. En ese caso entras por una reja, bajas varios escalones y en tu costado derecho encuentras un jardín con una fuente, mientras que en el izquierdo está la parte habitada de la casa; como la puerta es de vidrio, puedes ver la sala, el comedor e incluso la otra puerta de vidrio, donde termina el comedor. Más abajo, hay un pequeño departamento, en el cual mis papás y yo vivimos durante mis primeros cuatro años, y que posteriormente fue habitado por un tío con su esposa e hija. Bueno, pues ya que has visualizado el sitio, puedo contarte que una noche, la esposa de este tío bajó las escaleras, y se sorprendió, pues a través de la puerta de vidrio, en el paso de la sala al comedor, vio una veladora. Sin embargo, como mi abuela pudo decirle al otro día: no hubo una veladora ahí.

La sombra que baja.
Como les decía, la puerta principal de la casa está hecha con vidrio, de manera que por lo menos la mitad de los comensales, puede ver el jardín a través de la puerta. Y algo que todos hemos visto (nótese que me incluyo) es una sombra que baja corriendo en la tarde. Sin embargo, por lo difuso de la imagen y la hora en que suele verse, pienso que se trata de un efecto óptico causado por los rayos del Sol, las hojas de los árboles y quizá otros factores.

La cara del bisabuelo.
Precisamente una noche de muertos, quedó empañada en la puerta una cara muy parecida a la de mi bisabuelo, es decir, el padre de mi abuela, que en paz descanse. Sin embargo, es posible que se haya tratado de una coincidencia o una broma de otro familiar.

El incidente con la caja de fusibles.
Además de la sombra que baja las escaleras, no he visto otra cosa en casa mis abuelos. Sin embargo, hace aproximadamente dos años, pasé la noche ahí, en una habitación cuya ventana da a un corredor angosto. De pronto se escuchó un golpe, como si alguien hubiese saltado de una barda al corredor (es una altura aproximada de tres metros) y luego “se apagó” la caja de fusibles, cosa que sólo puede ocurrir si alguien baja la palanca. Esa ocasión salieron mi abuelo y un tío, pero no encontraron alguien más en la casa. Una posible pero poco probable explicación es que algún vecino haya hecho esto, cosa que no parece tener sentido ¿con qué fin lo haría? O bien, quizá se haya tratado de algún asaltante arrepentido, que jamás volvió.


El estéreo.
Antes ocurría que giraba solo el regulador de volumen del estéreo. ¿La causa es un cambio de voltaje? No tengo los conocimientos electrónicos suficientes para contestar, pero hasta donde sé, los cambios de voltaje ocasionan que un aparato se apague, mas no que una de sus partes gire.

¿Quién buscaba a quién?

Tal como les contaba, mi abuelo niega y se burla de las cosas de espantos. Sin embargo, hace menos de un año le preguntó a mi abuela: por qué había vuelto a la casa Doña Jose (la señora que ayuda con el quehacer.) Mi abuela contestó que Doña Jose no había vuelto. Como mi abuelo vio claramente y en pleno día una señora en el patio inferior de la casa, decidió salir a buscarla. No encontró a alguien; entonces, quizá por primera vez, expresó su asombro y dijo a mi abuela: “caray, creo que vino a buscarme la flaca.”

Cuarto de abajo. El portarretratos.
Mi mamá dice que una ocasión, cuando vivíamos en esa parte de la casa, vio un portarretratos que se movió de un modo inverosímil: dio dos pequeños saltos hacia delante y luego cayó. Ella no cree en fantasmas, pero tampoco encontró una explicación convincente.

Cuarto de abajo. El niño "con ojos de chinito."

El cuarto está conectado con el resto de la casa por una escalera interna hecha de granito. Una noche, una prima preescolar se quedó ahí, y luego dijo a sus papás que un niño con ojos "de chinito" bajó las escaleras, se le quedó viendo y luego subió de regreso. Supongo que la mirada de el niño no fue amigable, pues mi prima se rehúsa a dormir de nuevo en ese lugar.

Cuarto de abajo. Una respiración.
Cuando dos de mis tías pasaban la noche allá, solían escuchar la respiración de un tercero no visible. Por esta razón, decidieron volver al piso de arriba. En cambio, hubo otra tía a la que no le molestaba tal respiración, sino que decía: “mientras no me haga algo...”

El enano.
A mi tía A le gustaba mucho asustarme, por ello, cuando dormíamos juntas (yo era adolescente) me miraba fijamente con cara de loca. Una noche comenzó a decirme “mira ese póster de Cats, los ojos del gato se están iluminando porque el ambiente se pone pesado,” de pronto saltó hacia la cama de mi tía G y comenzó a llorar; se veía desesperada. Prendimos la luz, pero continuó en ese estado ¿cuál era la causa? La visión de un enano. Otra noche, al salir de su cuarto para ir al baño, lo vio sentado en un sillón, lo cual la hizo regresar en mal estado a su cama. Lo más sorprendente es que ha tenido encuentros o alucinaciones táctiles con este ente, quizá el encuentro más traumático fue una vez que ella se dirigía al comedor y “él” salía de ahí, de modo que chocaron y mi abuela tuvo que tranquilizarla, pues créanme: se pone muy mal. También me enteré de que una vez ella se encontraba durmiendo en otra casa y cuando abrió los ojos lo vio ahí, de pie junto a ella.
Puesto que sólo mi tía A percibe al enano, podríamos pensar que se trata de una alucinación; sin embargo, en la casa a la que se mudó al casarse, la señora que limpiaba el lugar se llevó un susto, pues encontró pisadas “de niño” en el piso recién trapeado. Y, la última vez que mi tía vio a este ser, él estaba de espaldas, asomado al cuarto de su primera hija, que en ese tiempo era bebé.


Y por todo lo relatado, las pocas noches que duermo en casa de mis abuelos (mañana será una de ellas) tiemblo al ir al baño, y al salir del cuarto procuro no ver los espejos ni las ventanas, pues quizá algún día sea yo quien tenga una de estas extrañas visiones. Esperemos que no.

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martes, octubre 06, 2009

LOS PLANES FUNERALES Y EL MILAGRO DE LA MUERTE

Ayer estaba platicando con mi je(fecita)chu(la) acerca de lo que queremos que ocurra con nuestros cuerpos, después que colguemos los tenis. Mi jechu, por ejemplo, ha elegido un panteón con una vista bonita y también me pidió que deje la mayor parte de sus cenizas ahí, que esparza otro tanto en el Pacífico y que el resto lo reparta en pizquitas en sus lugares favoritos; bueno, estoy exagerando un poco. Por mi parte, he encargado a mis amigos que si me petateo antes que ellos, hagan mi funeral tal como lo planeo: con café de olla y sones jarochos. Y he pedido ser enterrada. A algunos les horroriza la imagen de un cuerpo putrefacto dentro de un ataúd; a mí, en cambio, me agrada la idea de que mediante un proceso natural, mi cuerpo se transforme en otra cosa, bajo la tierra, que es lugar de materia viva. Además me gustan los panteones, las flores y las veladoras.
Aunque los siento, estos deseos y planes funerarios me parecen irracionales, pues ni siquiera estaré ahí para celebrar. En cambio mi padre, desde una postura más racional, me ha dicho “bah, ya estaré muerto, así que puedes dejarme en el anfiteatro,” pero ¿quién desea un final así para alguien amado? A diferencia de los deseos sobre los restos de uno mismo, me parecen más comprensibles los deseos sobre los restos de las personas que amamos, pues necesitamos muchos símbolos para despedirnos de ellos o quizá para no despedirnos del todo.
Tal vez me dirán que vaya tema siniestro, pero no creo que la muerte (en general) sea un tema de este tipo. Al contrario, de Antonia aprendí que la muerte propia puede ser un tránsito sereno, y que acompañar a las personas que amamos en sus últimos momentos, aunque duela, es un acto natural y hermoso. En fin, los dejo con un fragmento del guión de esta película:

Antonia llamaría a sus seres queridos a su cama, les informaría de su inminente muerte, cerraría los ojos y moriría. El granjero Bas le haría el ataúd. Olga, la rusa, aunque afligida, la amortajaría con su discreción de costumbre. Con su tacto y con todo su cariño. Y su bisnieta no se separaría de su lecho de muerte, porque quería saber exactamente cómo abrazaría el milagro de la muerte a su querida bisabuela.

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lunes, septiembre 28, 2009

UN DÍA PARA LA VILLANÍA

Mis apás no me dejarán mentir: desde que era mujer de cero metros, he tenido un carácter que jajijos. A pesar de esto, dejo claro que no me resigno a ser un hígado encebollado. Antes bien, cuando estoy enfurruñada, hago grandes esfuerzos de contención, canalización y cordialidad, para no dejar un mal sabor de alma a quienes me rodean. Pero ¿saben qué? Hoy me siento harta de mis intenciones de buen comportamiento. Así que con un fin catártico, liberador, mañana me pondré mis botas malignas, saldré a la calle, les robaré a los niños sus paletas, discutiré con mis vecinos, le sacaré la lengua a las viejitas, molestaré al conductor del metrobús, y a la menor provocación escupiré las mejores frases de villanos.

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martes, septiembre 15, 2009

DEL BUEN SON AL ¿? Y VIVA LA REVOLUCIÓN

Me dice mialma: vamos al Alicia dice, el dinero recaudado tendrá buen destino. Le digo: no dice, a mí los “toquines” con “la banda” nomás no me acaban de gustar, soy bien payasa para esas cosas. Y me dice ándale, tocan los Camacho. Y le digo oh bueno, pus tocan bonito, ya vas. Fuimos. Chulo de bonito que tocaron los Camacho con las gemes. Luego tocó Yerbabuena:

Después el amanecer
que de mis brazos te lleva
y yo sin saber qué hacer
de aquel olor a mujer,
a mango y a caña nueva,
con que me llevaste al son
caliente de aquel danzón...


Qué voces, qué guitarras, qué percusión, hasta se me enchinó el cuero. Como dicen: ya había entrado en ambiente cuando llegó la Magnífica Mandala. Comienza a tocar y yo con cara de ¿? El vocalista parecía rockero, pero estaba descalzo y llevaba colgada una mala. Arranca la banda con una especie de skareggaepopero que tuvo un gran éxito en el foro, de modo que todos brincoteaban mientras el vocalista cantaba que hay que hacer yoga y ser optimistas. Se los juro. Y en el centro de la pista había un tipo robusto, con pantalón militar, una mata hasta la cintura, y reata la mata azotaba hacia la derecha y reata hacia la izquierda, ahora como remolino, por su seguridad que nadie se acerque y el gordito aullaba en un éxtasis casi envidiable. Por si fuera poco, el vocalista sugirió que chasqueáramos los dedos contra Felipe Calderón, luego pidió que los hombres gritaran “revolución” y las mujeres: “y amor.” Poco después le dije a mialma: si quieres ya nos vamos, demasiado joven revolucionario por hoy (y yo soy Brigitte Bardot.)

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viernes, septiembre 11, 2009

LOS CHAMACOS. QUÉ HACER, SI ASÍ ES SU SER.

Hay alumnos rockeros, poperos, metaleros, pro reggae y una alumna dijo yo amo el blues. Hay quien prefiere dormir, quien quiere participar durante toda la clase; están los que no se han enterado de que ya crecieron; están las chavas, generalmente hartas de tanta chiquillada masculina, está el fresa wannabe que usa el término “naco,” y está quien critica las contradicciones de la institución. Este año hay muchos cerebros que caminan rápido. Algunos alumnos te respetan porque eres su maestro, y por la misma causa otros buscan pelea contigo todo el tiempo, es como si dijeran “te declaramos la guerra, porque ése es nuestro trabajo.” También hay quien de verdad te admira, quien finge que le agradas; y dada la explosión hormonal, no falta quien te coquetea sutilmente, o de plano te sabrosea.
Se necesita tener una garganta y un hígado aguantadores, pues más de una ocasión tienes que levantar la voz para que te oigan y lidiar con comentarios agresivos. O hacer algunas cosas que te acercan al oficio de niñera. Es mucho trabajo. Y nunca se sabe qué tan conscientes son de ello, lo más seguro es que poco, porque es una edad en la que su atención se centra en: a)el amor b) el trauma c) el desmadre d) la búsqueda desesperada de reconocimiento.
No preguntaré si todo esto vale la pena, porque trabajar con adolescentes no es una pena, sino al contrario, es divertido, ellos nuncajamás pierden la oportunidad de aventar un chascarrillo. Mejor preguntado: ¿vale el esfuerzo? El día que se conmueven con una película, o que discuten sus ideas sobre la libertad, la justicia y la felicidad; y el día que recibes unas flores de papel que un alumno hizo para ti desde la cárcel (en donde no es justo que esté), ese día sabes que tu esfuerzo ha valido.

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domingo, agosto 09, 2009

UNA RESPUESTA O "HOPE OF DELIVERANCE...

... from the darkness that surround us" Como dice la canción.

Un día pedí a mis alumnos que escribieran acerca de su sociedad ideal. Cuando se lo conté a la persona más cercana a mí, me preguntó “¿y cómo es la sociedad ideal para ti?” En ese momento no contesté. Por una parte, porque me disgusta sonar como los comeflores (así les llama un amigo) que cantan canciones incendiarias o pacifistas en el pasto. Por otra parte, en la vida cotidiana pienso más en lo posible y lo viable, debido al desencanto que me han producido los fracasos y los costos por llevar a cabo los ideales máximos. De cualquier manera, después de unos meses, hoy decidí contestarle a esa persona y compartir la respuesta con ustedes.
Creo en el conflicto con nosotros mismos y con los demás, como una condición de posibilidad para las grandes transformaciones. No creo en la violencia. Por ello, en la sociedad que imagino, los hombres procuramos resolver nuestros conflictos sin hacer daño a otro intencionalmente. Ésta es la ley fundamental. Pero, como el error es parte de nosotros, aún en dicha sociedad los hombres quebrantan la ley; quien lo hace (sólo quien lo hace) es recluido, mas no en un centro donde se le trata como en esta sociedad se trata a los animales, ni como objeto de extorsión, o sarna incurable; sino que el recluso cumple su condena con dignidad.
Lo más importante de esta sociedad es que las personas se esfuerzan todo el tiempo, con el propósito de actuar sólo por buenos motivos y para buenos fines, aunque esto implique un conflicto permanente con uno mismo, y la renuncia a ciertos placeres o beneficios. Así, el maestro de primaria enseña porque ama a los niños y quiere que aprendan del mejor modo (la mayoría de los ciudadanos comprendió a Tagore y por eso procura la felicidad de los niños.) El médico cura porque desea preservar el bien de la salud. El conductor del camión maneja con precaución, pues sabe que su trabajo consiste en que los pasajeros lleguen vivos, puntuales y sin magulladuras ni tics nerviosos a sus destinos. Acerca de la alimentación, hubo una gran discusión con los vegetarianos; al final, se decidió que está permitido comer carne, siempre y cuando los animales sean bien tratados y mueran con el menor sufrimiento posible, pues en esta sociedad se respetan casi todas las vidas (con excepción de los virus y microbios.) El oficio de publicista desapareció, pues no hay alguien que diga propiedades que los productos no tienen, ni oculte los perjuicios que en cambio ocasionan. Tampoco existe la burocracia. Ni se ha encontrado un buen motivo, ni un buen fin, para acumular grandes cantidades de dinero. Y quienes están a cargo de los reclusos, creen en su capacidad de corregirse; o a veces no, pero siempre reconocen su humanidad y por ello les cuidan de los malos tratos.
Así, aunque se cometen errores y delitos menores, en esta sociedad que imagino, es impensable una escuela bombardeada, una guerra, un genocidio, o una sola persona torturada.

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viernes, julio 31, 2009

MUNDO ONÍRICO Y LUCIDEZ

Casi siempre recuerdo lo que soñé la noche anterior. Anteayer soñé que una niña de porcelana, tamaño natural, me observaba mientras yo dormía; y soñé que mi figurita de Mr. Holmes caminaba y también soñé la silueta blanca de un encapuchado y una hilera de tortillas flotantes sobre mi cama. Me fascina recordar mis sueños, preguntarme qué simboliza cada cosa o si son construcciones hasta cierto punto arbitrarias. ¿Es posible que los sueños no simbolicen algo?
Mis experiencias oníricas más fascinantes han sido los "sueños lúcidos," es decir, cuando uno se da cuenta que está soñando y modifica el curso del sueño. Sólo he tenido tres experiencias de esta clase, pero les contaré las dos que más me gustaron. Primera: salí de ver a un maestro que estimaba mucho, un monje budista, creo; caminé por un sendero de hojas secas hasta un gran campo verde. Frente a mí había un cerro. Entonces pensé: "estoy soñando, puedo hacer lo que quiera," y como no se me ocurrió qué hacer, corrí. Segundo sueño: yo era una niña. Bajo las cobijas estábamos un cachorro blanco y yo. De nuevo pensé "puedo hacer lo que quiera," así que soplé sobre la cobija que me cubría en el sueño, con lo cual logré elevarla una y otra vez.
También me sorprenden las frases que durante el sueño se pueden construir. La semana pasada, por ejemplo, soñé unas palabras: "nuestro destino son los gusanos y la memoria." Ojalá quien dibuja y escribe fuese la misma que sueña, y no ésta de la vigilia.

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martes, julio 21, 2009

OLDIES. JOYAS DE LA BASURA GENERAL.

Se supone que en mi casa no se veían esas cosas, ay sí cómo no, si a mi papá bien que le gustaba ver La pícara soñadora. Por nuestra parte, mi mamá y yo hacíamos sobremesa con Agujetas de color de rosa, telenovela gracias a la cual las niñas clasemedieras queríamos ser patinadoras profesionales de hielo, pero nos conformábamos con tres visitas anuales a la pista de San Jerónimo; o con nuestros patines de ruedas, al fin que con imaginación el asfalto se convertía en hielo. Como les decía, es un mito que en mi casa no se veían telenovelas, de hecho los tres integrantes de la familia nos echamos completita Mirada de mujer, porque era un escándalo que la protagonista tuviera sus dares y tomares con un chamacón menor que ella, y no podíamos vivir tranquilos sin saber cómo acabaría aquel bochinche.
De cualquier manera, las mejores telenovelas son las malas, aún más malas cuando se ven años después. Hace poco mi jechu y yo vimos María Isabel, filmada hace una década. Créanme, nos dolía la cara de risa al ver a Adela Noriega, bien indígena ella, hablando dialecto huichol y con un trenzón más grueso que sus brazos; “yo la voy a ayudar, ucanunuchi” le decía a Ilse la de Flans. Entre esas telenovelas viejas que pasan en el horario de las once, también vimos partes de María la del Barrio, a quien algunos personajes, con desdén y a la vez respeto, llamaban “La señora María la del Barrio.”
Así podríamos mencionar otras joyas de la basura general, mismas que tienen lugar en escenarios de cartón, con galanes de fonda, mujeres fatales que preparan brebajes para envenenar a su rival, muertos chapeados, embarazadas que ruedan por las escaleras, lágrimas que no brotan del lagrimal sino de la mitad del ojo, hijos arrebatados, conversaciones inverosímiles y otros detallazos.

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lunes, julio 13, 2009

SE ANUNCIA VETO. ADIOS A.A.A

Declaro el veto oficial a todos los anónimos, quienes fueron acogidos amorosamente en este espacio, durante cuatro años de publicación. El veto se debe a que en los últimos meses he recibido comentarios escritos bajo el anonimato, mismos que dicen cosas como "fuchi caca marx popó y te vamos a cocinar hija de tu tal por cual." Eso es una mariconada, pues no me lo dicen en persona. De ahora en adelante, sólo podrán comentar si se registran. Es una lástima que por estos desaguisados, perdamos los comentadores clásicos y buenonda que no están registrados, como es el caso del Cuero Cabezudo (regístrese ¿no?), el Anónimo Gramatical, la A.A.N (Asociación de Anónimos Nónimos), la A.A.A (Asociación de Anónimos Anónimos) y muchos otros.

Queda de ustedes,
La autora.

P.D.- No soy marxista ni otro ista. En todo caso me gustaría ser socrática.
miércoles, julio 08, 2009

CUAL MERLINA EN EL CAMPAMENTO CHIPPEWA

Siempre he sido agria para esas cosas. Cuando era niña, por ejemplo, me chocaba que los payasos y los magos me hicieran participar en su chow. También odié el juego de las sillas, bailar en el centro de un círculo y procuré mantenerme lejos de las botargas, porque las botargas y los payasos me hacían llorar.
Qué decir de los juegos deportivos; nunca tuve el espíritu aquí, aquí, láncenme la bola y esquimbomboli boli boli ¡eh! Al contrario; en la secundaria, mis amigas y yo nos escondíamos del profesor de Educación Física, quien nos obligaba a botar, patear o lanzar balones. Creánme, en los exámenes de esa materia sudaba más por el temor a los objetos botantes, que por el esfuerzo corporal. Aprovecho el tema para dejar un recado; queridas tías: sufrí mucho cada vez que me arrastraron al patio para jugar en equipo, no a todos nos divierte lo mismo; así que, si no quieren generar más traumas, dejen en paz a los niños cuando no quieren bailar, jugar futbeis o hacer sus gracias en público.
En fin, resulta que ahora que estoy en la natación… me chingué. Todos los días hacemos un poco de ejercicio fuera del agua, y esta parte del entrenamiento suele realizarse mediante juegos en e-qui-po (porque es parte de estar en un e-qui-po.) Algunos ejemplos son: burro castigado, cuerda sostenida por otros, relevos e incluso una variante del juego de las sillas. Lo más extraño es que comienzo a creer que esas cosas son divertidas.


***
En otros menesteres, agradezco públicamente al Cuero Cabezudo el envío del nuevo álbum de Lila Downs (ajúa), así como The book of dead philosophers y una bella, bellísima postal. Gracias Juan, por éstos y todos tus regalos.

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